
¿QUÉ PASARÍA SI HOY
NO TUVIERAS MIEDO
AL QUÉ DIRÁN?
Deja de buscar aprobación. Empieza a elegirte
Elige como empezamos - a tu propio ritmo -

Yo, la mujer que nunca molestaba hasta que, me fui a la mierda.
Durante mucho tiempo viví atrapada para encajar en las expectativas ajenas.
Silencié mis opiniones y solo asentía en silencio; frené mis impulsos para no ser mal juzgada.
Esta dura autocensura se transformó en una exigencia de perfección por excelencia.
Consultaba con mi culpa cada prenda que vestía, cada palabra que decía y cada gesto que hacía, apagando por completo mi libertad.
Pero comprendí que el "qué dirán" y mi propia vergüenza por no poder cumplir con esas exigencias eran insaciables.
Entonces decidí buscar a mi sinvergüenza interior. Y le costó salir un poco... le daba vergüenza.
Ese gran paso me devolvió el coraje para escuchar a mi intuición y a mi propia voz interior, para así no volver a negociar jamás ni mi voz
ni mi presencia.
Cuando decides abrazar tu identidad real, la vergüenza se extingue porque ahora estás muy ocupada viviendo cada momento de tu vida.
La vergüenza se pasa cuando te atreves a dejar de recorrer
este camino sola.
Texto de carácter reflexivo adaptado e inspirado en el poema «Enseñar las vergüenzas» de Ana Castañeda (2013).